Hay que ser muy viejo o demasiado
nuevo en la Aldea Digital,
para no entender que significa ser Frilo, pero hay que ser recontra zonzo para no darse cuenta
que esta palabra deriva del vocablo anglosajón Freelance, término de referencia al Portalanzas Libre,
mercenario contratado para operaciones bélicas inopinadas en la Inglaterra
medieval.
Desde entonces y más aún durante
las últimas décadas, y por sobre todo en el enorme manto de informalidad que
cubre al sistema laboral peruano, la oferta y la demanda del trabajo conocido
como “Cachuelo”, ha generado gran impacto en el PBI y en la PEA, cambiando
para siempre la forma de llevarse el pan a la boca.
La modalidad de contrato por
objetivos específicos, ha revolucionado el campo laboral en todas sus dimensiones,
y ha encajado perfectamente en el actual mundo globalizado. Y es que seamos
francos, el empresariado se pudre en la avaricia de producir más, para lo cual
requiere contar con estrategias eficaces a corto plazo, por lo cual prefiere no
asumir la necesidad que recae sobre el contratado a tiempo completo y opta por
contratar al Freelance.
Bajo el contrato al estilo No-Compromise (que tanto gusta al
Contratante), y con la ética Hacker
como único recurso legal por así decirlo, el trabajador de tipo mercenario, no
es conformista, muy por el contrario, produce proyectos personales al mismo
tiempo que gana, o no, dinero en efectivo, desempeñándose en algo para lo cual
ha sido preparado empírica o académicamente, bajo la única formalidad
(dependiendo del caso) del Recibo por Honorarios.
El Comunicador Social, encaja perfectamente en el perfil del trabajador frilo (con título o no), por ser: Creativo, Proactivo,
Talentoso, bueno... La carrera es apasionante y multifacética, y enmarca este cuadro medio filosofón, que hace apología a esta manera de
chambear, que se proyecta bien a futuro.
Comunicador de Profesión…
Frilo por Elección…
Mucho Gusto…

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